
Lo siento...
Siento si alguna vez mi boca dijo más.
Lo siento, mi intención no era fermentarme en tus ojos, solo que compartiéramos un mismo espacio. Especial y único.
Marioneta de notas diferentes.
Musa entre faldones de tul y lazos imaginarios de seda.
Acosada por un pensamiento absurdo, me escondí entre lo claro y lo oscuro.
Una sola palabra, una sentencia. Una oruga que nunca será mariposa. Entonces: Dolor.
Intentaste soñar, como dictándole un libreto a tú subconsciente. Pero, la mente no acepta imposiciones, solo reconoce los mandatos propios, incorruptibles a los deseos que intentan doblegar su voluntad. Entonces, soñaste.
A paso lento, por senderos quietos, trato de explicarte la importancia de mi silencio, es posible que tu hazaña elemental le haga una zancadilla a mis costumbres, o que pinte de zafiro las noches donde no está o haga de esta pequeñez una razón con sentido. Sin embargo el crucero zarpa a destiempo, haciendo zig-zag entre mis piernas tibias.
Echaré en la orilla los retos de firmeza/ dejaré el disfraz / los zapatos / los comienzos /dibujaré mi luz taciturna, y volveré a ese abismo zurcido de lo que soy /la que calla todo / la que inventa todo /la que no dice nada.